Hace algunos meses circuló en redes sociales una entrevista en la que el escritor inglés Simon Sinek describía lo que para él son los ‘millennials’, es decir, las personas nacidas entre 1984 y 2000, que, según cifras del Foro Económico Mundial, representan cerca del 50 por ciento de la población mundial.

“Son difíciles de manejar, se los acusa de ser narcisistas, egoístas, sin foco y perezosos”, decía el escritor. “Les dijeron que tendrían todo lo que quisieran, pero cuando consiguieron un trabajo y salieron al mundo real se dieron cuenta de que no obtendrían lo que querían solo por quererlo”, señalaba Sinek en el programa Impact Theory, del empresario Tom Bileyu.

Para Sinek, los ‘millennials’ son una generación de personas con bajísima autoestima, expertos en “ponerles filtros a sus vidas”, como lo hacen en las redes sociales, lo que les impide “construir relaciones profundas con los demás”.

En síntesis –afirmaba Sinek–, se trata de una generación impaciente, acostumbrada a la recompensa inmediata, ignorante de los mecanismos sociales de supervivencia, laboralmente insatisfecha, narcisista, incapaz de sostener relaciones más allá de los chats y de encontrar el propósito profundo de sus vidas.

Es decir, para Sinek si no somos criados con un “balance” en cuanto al uso de redes, no sabremos generar lazos humanos que nos ayuden a realizarnos en la vida, el amor o el trabajo. Peor aún, podría volverse una adicción y destruir lo poco que tenemos. “Si revisas el celular antes de decirle buen día a tu novia, tienes una adicción. Si en una reunión de amigos pones el celular en la mesa envías un mensaje inconsciente a los demás de que te importan”.
“Los likes liberan dopamina, una sustancia que genera satisfacción. Cuando los tienes te sientes muy bien, cuando no los tienes te empiezas a preocupar. Son altamente adictivos, como el alcohol, las drogas, las apuestas. Con la diferencia que estas últimas tres están restringidas hasta cierta edad. Y cuando un menor está con su autoestima baja los padres le abren la “licorera” de las redes para que se satisfaga. 
La visión de Sinek sobre los ‘millennials’ es ampliamente compartida. No obstante, el más reciente estudio de Global Shapers Survey, una iniciativa del Foro Económico Mundial, desvirtúa ese estereotipo y muestra una faceta poco discutida sobre esta generación: su sensibilidad y capacidad de acción ante fenómenos como el calentamiento global, las discriminaciones, el flujo de migrantes y los conflictos armados.

El estudio (31.495 ‘millennials’ de 186 países, incluido Colombia) evidencia que ellos no son individuos pasivos cuyas vidas transcurren absortas en las selfis, sino agentes capaces de interpretar e intervenir en sus realidades.