“Soy varón y sé que el machismo no va más”. “Soy varón y me gusta otro varón”. “Soy varón y sé que No es No”. “Soy varón y puedo ser sensible”. Estas son solo algunas de las frases impresas en las paredes del vestuario del Club Náutico El Quillá que invitan a la reflexión y que interpelan, con el objetivo de mostrar otras masculinidades posibles.

La intervención fue realizada entre jóvenes deportistas de disciplinas como fútbol y hockey, entrenadores y dirigentes del club en conjunto con la subdirección de Masculinidades del municipio que, desde hace más de un año, promueve encuentros con instituciones locales para cuestionar los modelos actuales de masculinidad hegemónica, que suelen reforzarse en deportes tradicionales practicados por varones.

Ayelén Dutruel, secretaria de Integración y Economía Social del municipio, estuvo este martes junto con autoridades e integrantes del club recorriendo el vestuario en el que se realizaron las intervenciones. “Venimos estableciendo alianzas y relaciones estratégicas para la erradicación de la violencia machista en nuestra ciudad”, afirmó. Con ese objetivo, destacó el trabajo con las instituciones deportivas y los grupos heterogéneos que las conforman “para pensar otros modos de habitar, que son mucho más humanos, pensados desde el autocuidado y del cuidado hacia los otros, y que promueven derechos para todos, la igualdad entre mujeres y varones”.

El presidente del Club Náutico El Quillá, Enrique Serrao, antes de visitar la intervención, repasó el trabajo que llevan adelante para el abordaje de situaciones machistas y destacó que la entidad “siempre está abierta a este tipo de iniciativas; siempre fuimos partidarios de poder expresarnos y que las generaciones, los chicos deportistas, se den cuenta que tienen que participar y tienen que ser parte de esto”. El dirigente valoró el trabajo conjunto entre el municipio y el club: “Tenemos que compenetrarnos las dos partes, los clubes sin apoyo no podemos hacer nada”.

Masculinidad que limita

El subdirector de Masculinidades, Luciano Villaverde, definió que con esta propuesta se busca cuestionar la masculinidad hegemónica en el deporte: “Es una masculinidad que exige todo el tiempo ser un gran goleador. Ser un crack limita la posibilidad del disfrute, la posibilidad de sentir. Los varones tenemos que aguantar y soportar, sin poder expresar emociones ni sentir dolor. También limita la posibilidad de relacionarnos con las mujeres”.

La intervención fue realizada en vestuarios por ser “espacios de intimidad entre varones, y es donde se refuerzan ciertas prácticas que están atravesadas por el machismo”, planteó el funcionario y concluyó que esta propuesta “invita a poner en cuestión, no a dar una lección moral de lo que está bien y lo que está mal, sino a cuestionar el modelo de masculinidad hegemónica que afecta a mujeres, disidencias y a los propios varones”.