River dio el primer paso hacia la reconquista de América con enorme autoridad. No fue su mejor noche, pero le ganó a Boca la ida de la semifinal de la Copa Libertadores sin discusiones. El 2 a 0, con polémica de VAR al principio y al final, estuvo bien en el Monumental y deberá defenderlo en otros 90’ de alto voltaje en tres semanas en la Bombonera.

   La semifinal se desniveló más rápido de lo que se hubiera esperado. Rafael Santos Borré fue bajado en el área por Emmanuel Mas, y VAR mediante, el delantero de River no falló desde el punto del penal a los 7’. El partido fue tan intenso como de a ratos impreciso. Nadie quería ceder un mínimo espacio y las divididas se disputaban con todo. La posesión de la pelota era de River. Desde el pase de salida de Enzo Pérez y las proyecciones de Milton Casco, jugó mayor tiempo en campo rival que en el propio. Pero a medida que los espacios se le cerraban no estuvo fino. De la Cruz y Exequiel Palacios no le daban buen destino, y Matías Suárez no entraba en el engranaje ofensivo.

   La movilidad de Santos Borré fue el principal factor de riesgo del conjunto de Gallardo. Cada vez que encaraba por derecha, preocupaba a la defensa xeneize.

   El planteo de Boca consistía en agruparse en mitad de cancha, recuperarla y salir rápido de contra. River no estaba bien parado atrás. Daba la sensación de que podían lastimarlo. Pero el conjunto de Alfaro no conseguía profundidad. Encima, la vez que llegó a fondo, la desperdició. Abila quedó mano a mano con Martínez Quarta, la aguantó y se la dio a Capaldo. El mediocampista, frente a Armani, la tiró muy alta.

Alfaro no tardó mucho en el segundo tiempo para meter a Tevez, buscando mayor agresividad. Y River casi convierte el segundo por casualidad. Primero Montiel sacó un centro que pasó por sobre Andrada y dio en el palo derecho. Después, un desborde de De la Cruz terminó en una serie de carambolas entre xeneizes que casi se va adentro. El balón dio en la cabeza de Andrada y salió.

Nacho Fernández se mostró más activo y levantó su juego. Y de sus pies nació el segundo millonario. El mediocampista encaró, abrió a la derecha para Suárez, otro que mejoró mucho, y buscó la devolución para darle de primera y gritarlo.

La entrada de Eduardo Salvio por Reynoso revitalizó un poco el juego inofensivo de Boca. Pero River estuvo más cerca del tercero. Suárez la mandó muy alto desde cerca y Andrada le tapó una entrada solitaria a Nacho Scocco. River lo mereció y sacó una ventaja muy importante. En tres semanas se sabrá si fue decisiva.