Mon Laferte se ha convertido en la artista chilena más exitosa de los últimos años. Pasó ser una de las más destacadas participantes del reality “Rojo: fama contra fama” de Chile a ser una de los nombres infaltables en la lista de nominados para los premios de los Latin Grammy.

Se involucró en la música cuando ingresó al conservatorio de su ciudad natal a los 13 años. Allí permaneció un año y medio hasta optar por una carrera independiente, comenzando a cantar en bares de Valparaíso. Hasta la fecha ha vendido más de medio millón de álbumes alrededor de Latinoamérica y cerca de 800 000 copias digitales entre álbumes y singles lo que la convierte en la cantante chilena con más ventas en la era digital.

El éxito de su música quedó reflejado en las largas colas que se formaron en cada show que brindó. Monserrat -o Monchi, como confiesa la llaman a veces- muestra una imagen y estilo renovado, según confiesa. “A comienzos de año empecé con la idea de querer bailar”, dice la cantautora natal de Viña del Mar.

“Estuve bailando mucho, sentía que era el paso que tenía que dar porque me daba mucha vergüenza bailar. Me sigue dando vergüenza, pero cada vez menos”, explica. “Tomé clases de danzas y bailaba en casa con una amiga, improvisábamos”, agrega.

Es por eso que decidió dar un giro en los ritmos que aplica a su música para su nuevo álbum, que aún no tiene nombre ni fecha exacta, pero que ya presentó su primer single. “Decidí que era buen momento y la excusa ideal para que mi música me permitiera bailar”, dice.

Mon es un espectáculo multisensorial. No alcanza con escucharla, uno necesita verla porque, de otro modo, se estaría perdiendo sus movimientos, las miradas que dispara desde el escenario, su look y todo el entorno que bien sabe generar. Sin dudas, es la nueva voz latinoamericana que enorgullece por su música autóctona, porque también es moderna y su caudal de voz es capaz de derrumbar la cordillera de Los Andes.