Los patrulleros policiales no perseguirán automóviles sospechosos en las calles porteñas tras una decisión operativa tomada tras un accidente que costó la vida de un suboficial de la Policía de la Ciudad y heridas a varios pasajeros de un colectivo.

La nueva directiva policial apunta a permitir sólo la implementación de operativos cerrojo para quitar espacio de fuga a delincuentes, pero se prohibirá a los agentes iniciar persecuciones automovilísticas.

El martes pasado un móvil de la Policía de la Ciudad protagonizó un choque con un colectivo de la línea 90. El patrullero perseguía a máxima velocidad a un automóvil por la avenida Belgrano y al llegar al cruce con la calle Combate de los Pozo el vehículo policial impactó contra el ómnibus.

En agosto pasado, otra persecución policial terminó con la muerte de una mujer que cruzaba la avenida Lacroze.

Fuente: LaNación