Una chica trans de 16 años que el sábado fue a una fiesta en una casa de Fray Luis Beltrán terminó siendo víctima de violencia y discriminación. La adolescente es de Puerto General San Martín y este lunes, aún con las secuelas de la golpiza, fue a hacer la denuncia.

Los incidentes comenzaron cuando la adolescente quiso ingresar al baño pero se lo impidieron otros asistentes a la fiesta, que se desarrolló en una casa de barrio Retiro. Despectivamente le dijeron que fuera a orinar a un árbol. La chica contestó que era libre de hacer lo que quiera y los agresores le dijeron que saliera afuera a pelear, pero la discusión quedó en ese altercado.

Cuando la fiesta terminó, los jóvenes se quedaron en la vía pública y un chico comenzó a pegarle, luego lo hizo una chica y todo se descontroló. Se fueron sumando otros agresores que la agarraron de los pelos y le pegaron patadas hasta que cayó al suelo y perdió el conocimiento.

Fueron sus amigos los que lograron rescatarla arrastrándola entre el tumulto, luego llamaron al 911 para informar que había una persona transgénero descompensada en la vía pública. A las 6.30 personal policial se acercó a calle Urquiza al 300 donde encontró a la víctima.

Una amiga de la joven comentó a los efectivos que había sido víctima de una golpiza por parte de un grupo de 10 personas entre las que había varones y mujeres. Según pudo constatar la policía, la chica se encontraba desvanecida casi inconsciente, por lo que se solicitó una ambulancia.

Como la unidad sanitaria demoraba, fue trasladada en un móvil policial hasta el Hospital Granaderos a Caballo, de San Lorenzo. “Lo que le hicieron a mi hija no tiene nombre. Resulta que ni al baño puede ir por ser trans. Se salvó gracias a los chicos que la ayudaron y les agradezco inmensamente, pero el dolor que siento no me lo saca nadie”, comentó su mamá en Facebook.

La chica debe continuar con asistencia y controles médicos debido a los traumatismos que sufrió en todo el cuerpo. Este lunes, junto a sus padres, radicó la denuncia en el centro territorial rosarino de Rondeau al 700 y también fue evaluada por un médico legista.

La madre contó que, a pesar de ser buena alumna, su hija tuvo que dejar la secundaria por actos de discriminación y recordó que a los 11 años la nena visibilizó su orientación sexual y resaltó que desde entonces no hicieron más que apoyarla.