Hace 100 años se enviaron dos expediciones a la isla de Príncipe, frente a la costa de África, y a Sobra, en Brasil, para observar el eclipse solar de 1919 con el fin de poner a prueba la relatividad general. El experimento consistía en ver si la luz de las estrellas se curvaría alrededor del Sol, como había predicho la teoría de Einstein, este hito significo la primera confirmación de la Relatividad General.

En un proyecto reminiscente de esa iniciativa, se creo el Event Horizon Telescope (EHT), un conjunto de ocho radiotelescopios distribuidos por todo el planeta en colaboración internacional, con el propósito de capturar la primera imagen de un agujero negro. En la conferencia de prensa realizada hoy, los investigadores de EHT revelando la primera evidencia visual directa de un agujero negro en el centro de Messier 87.

Messier 87 (M87) es una enorme galaxia elíptica ubicada a unos 55 millones de años luz de la Tierra, visible en la constelación de Virgo. Se encuentra entre las galaxias más grandes del universo local: posee el doble de masa que nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, y contiene hasta diez veces más estrellas. Además de su tamaño original, M87 tiene algunas características únicas.

Se eligió a M87 como el objetivo principalmente por dos razones. Si bien la resolución de la EHT es increíble, también tiene sus límites. En vista que los agujeros negros más masivos son también más grandes en diámetro, el agujero negro central de M87 presentaba un objetivo inusualmente grande, lo que significa que se podría obtener imágenes más fácilmente que los agujeros negros más pequeños que se encuentran más cerca. La otra razón para elegirlo fue claramente más terrenal. M87 aparece bastante cerca del ecuador celeste cuando se ve desde nuestro planeta, haciéndolo visible para la mayor cantidad de radiotelescopios ubicados en los hemisferios norte y sur, aumentando así la resolución de la imagen final.

La sombra de un agujero negro que se ve aquí es lo más cercano a una imagen del agujero negro que podamos obtener, puesto que se trata de un objeto totalmente oscuro, del cual la luz no logra escapar.
“Debido a que el agujero negro está inmerso en una región luminosa, como un disco de gas brillante muy caliente, se espera que el agujero negro produzca una zona oscura similar a una sombra, algo que había sido predicho por la relatividad general de Einstein y que nunca habíamos visto antes”, explico Heino Falcke quien se desempeña como director del Consejo Científico del EHT. “Esta sombra, causada por la curvatura gravitacional y la captura de luz por el horizonte de eventos, revela mucho acerca de la naturaleza de estos objetos fascinantes, y nos permitió medir la enorme masa del agujero negro de M87”.

Los límites del agujero negro, conocidos como horizonte de eventos de ahí el nombre del proyecto EHT (Telescopio de Horizonte de Eventos), son cerca de 2,5 veces más pequeños que la sombra que proyectan, y mide casi 40 mil millones de kilómetros de ancho. Si bien esto puede sonar grande, este anillo tiene solo unos 40 microarcsegundos, lo que equivale a medir la longitud de una tarjeta de crédito en la superficie de la Luna.

Las observaciones fueron tomadas en longitudes de onda de 1,3 mm durante una campaña global en 2017. Cada telescopio del EHT produjo enormes cantidades de datos, aproximadamente 350 terabytes por día, que se enviaron a supercomputadores altamente especializados para su combinación. Luego se convirtieron meticulosamente en una imagen utilizando innovadoras herramientas computacionales desarrolladas por la colaboración.

¡Felicitaciones a la colaboración EHT por este increíble y arduo trabajo el cual hoy nos permite a ver por primera vez un agujero negro!