Feinmann “el bueno”, como lo llamaban sus seguidores, falleció a los 78 años.

Filósofo, historiador, periodista, escritor, guionista, profesor y conductor de radio y televisión. Todo eso era José Pablo Feinmann, además de tener una verborragia discursiva que, a veces, había que estar atento para seguir el recorrido de su explicación que por momentos tenía desvíos que terminaban por despistar a quien no estuviera atento. Feinmann “el bueno”, como se ironizaba para diferenciarlo del conductor de televisión, había nacido el 29 de marzo de 1943, en Buenos Aires. La confirmación de su muerte fue de la gente del Grupo Editorial Planeta, sello donde publicó gran parte de su obra.

Algunos se acercaron a su trabajo literario a través de su novela Últimos días de la víctima, que con Federico Luppi como protagonista, secundado por Soledad Silveyra, Julio de Grazia, Ulises Dumont y Arturo Maly, llevó al cine Adolfo Aristarain en abril de 1982. Un policial “redondo” donde cuando aún a la democracia le faltaban meses para darse, Feimann cuela en el argumento mucho de lo que fue un sello de la dictadura: las fuerzas parapoliciales y la estafa financiera. Otros guiones de cine llevaron su firma como fueron Eva Perón, El amor y el espanto y Ay, Juancito. El teatro no le fue ajeno y así lo exhiben las obras Cuestiones con Ernesto Che Guevara y Sabor a Freud. La vastedad de su obra también incluyó otras novelas, ensayos, cuentos, relatos, y El flaco, libro sobre Néstor Kirchner. Hay traducciones de sus títulos al francés, alemán, holandés e italiano. En televisión, generó para Canal Encuentro uno de los ciclos más vistos de esa señal Filosofía, aquí y ahora, donde apuntaba a hacer más ágiles y didácticos conceptos filosóficos universales.