Diego Molina, uno de los empleados de la casa de sepelios que se sacó una foto junto al féretro de Diego Armando Maradona, por lo que fue despedido y repudiado en las redes sociales, se entregó en la noche del viernes en la comisaría vecinal 15 A de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mientras era buscado por la contravención.

Fuentes policiales informaron que, luego de consulta de rigor con la Fiscalía Contravencional Nº 25, que entiende en la causa por violación al artículo 70 del Código Contravencional, quien “no dispuso temperamento alguno para con el sujeto, salvo que aporte sus datos filiatorios y teléfonos de contacto, documentándose lo mismo mediante acta circunstanciada”.

Luego de ese trámite, Diego Molina se retiró del lugar y continúa en libertad, más allá del repudio social que cosechó su actitud. Diego Molina publicó una fotografía de él parado al lado del cajón abierto donde descansan los restos de Maradona, poniendo el pulgar de su mano izquierda para arriba y con la mano derecha sobre la frente del astro argentino, mientras que después se conoció una imagen similar pero de otros dos trabajadores del lugar.