Se trata de la ministra que dijo la presidencia de Jair Bolsonaro “es una nueva era en Brasil: los niños visten de azul y las niñas de rosa”.

Es pastora evangélica. “La iglesia evangélica perdió espacio en la Historia; perdimos espacio en la ciencia cuando dejamos que la teoría de la evolución entrase en las escuelas, cuando no la cuestionamos, cuando no fuimos a ocupar la ciencia”, supo decir.

Está acusada de haber raptado en una aldea indígena a la que ahora es su hija adoptiva, Lulu Kamayurá, según publicó la revista Época.

La ex presidenta Dilma Rousseff se refirió a Alves al decir que “una figura del actual ministerio declaró a la prensa que negará mi petición de indemnización (…) No me sorprende; este Gobierno trata a los adversarios políticos como enemigos y a los enemigos no se les indaga ni se les cuestionan las razones”, en referencia a la indemnización por torturas que percibe la ex mandataria derrocada por el golpe de Michel Temer.

La funcionaria ahora dijo que “la mujer, en el matrimonio, debe ser sumisa al hombre y eso es una cuestión de fe”, en la Cámara de Diputados.

Agregó que “dentro de la doctrina cristiana, dentro de la Iglesia” se entiende que en el matrimonio “el hombre es el líder”.

“Eso no significa que todas las mujeres deben ser sumisas y bajar la cabeza al patrón, al agresor y a los hombres que están ahí”, dijo, cuando quiso desdecirse de sus reaccionarios comentarios.

Después continuó en Twitter con una defensa inverosímil de sus propias palabras:”Es una cuestión de libertad religiosa, garantizada por la Constitución. No crean las mentiras que dicen al respecto. La mujer que es víctima de violencia jamás debe de ser sumisa. Debe denunciar a su agresor”.