Fausto Napoleón consiguió en apenas tres minutos mover los corazones de todos los que estaban escuchando.

Su canción no deslumbraba por la música ni por el ritmo. Su poder residía en la letra.

Un mensaje claro y universal: padre es el que se implica a diario en la educación de sus hijos.

El concursante de Ecuador tiene talento pasó sin problemas ala siguiente fase y llegó a la final en el año 2015. Su canción bien lo valía.

Tiempo después, el artista logró grabar el tema con una discográfica y realizar su propio videoclip.