Lorenzo Regonat tenía 5 años. Tras su fallecimiento, la familia decidió donar sus órganos y mejorar la calidad de vida de otros niños.

Lolo, como lo llamaban en su Avellaneda natal, sufrió una aneurisma mientras jugaba en el patio de su casa y quedó desvanecido en el suelo. El menor fue hallado por su padre, el Sub Inspector Mariano Regonat que trabaja en el comando radioeléctrico de Avellaneda.

A partir de ese momento los médicos brindaron un panorama sombrío sobre la salud del niño, hasta que, con hondo pesar, la familia entendió que el estado de Lolo era irreversible y que pronto llegaría el final. Pero aún les esperaba un momento trascendental, debían decidir si donar sus órganos o no. Claramente la decisión fue “Sí”. Los estudios arrojaron que la mayoría de los órganos podían donarse y esa noticia activó un impresionante operativo del CUDAIO y el INCUCAI.

Lorenzo donó el cien por ciento de los órganos de su cuerpo, riñón, corazón, pulmones, corneas, intestino, entre otros.

El caso conmovió a todos y los mensajes hacia la familia de Lolo son de absoluto amor y agradecimiento por ayudar a dar vida a pesar de la tragedia de perder un hijo.