La situación de las empresas lácteas de Argentina no deja de ser delicada. Ahora, sumado a lo ocurrido con SanCor y Williner, la firma La Suipachense entró en un cuello de botella y tuvo que llamar a concurso de acreedores.

Según consignó el portal Iprofesional, la firma Lácteos Conosur de Suipacha, controlante de la marca La Suipachense, entró en concurso de acreedores a principios de año y hoy mantiene negociaciones para tratar de achicar un pasivo del orden de los$250 millones.

A raíz de de esta compleja situación financiera, peligra el funcionamiento de una planta de procesamiento en la que hoy desempeñan funciones alrededor de 135 personas. 

“Tiene un problema típico de la lechería en la Argentina: un sobredimensionamiento como empresa para la cantidad de leche que procesa por día. Está pasada de empleados y, a partir de sus dificultades para mantener la estructura, empezó a demorar los pagos. Esto derivó en faltante de leche para producir y se terminó formando una bola de nieve”, aseguró un experto que conoce en profundidad el caso de La Suipachense.

El declive de la compañía empezó a quedar de manifiesto hace casi un año, cuando rebotaron los primeros cheques entregados a los que hoy son sus acreedores. Luego, llegó la avanzada de la AFIP y la agencia bonaerense ARBA, con las que la firma mantiene en la actualidad una deuda de $150 millones. 

Hoy por hoy, los titulares de La Suipachense, los venezolanos Alfredo y Carlos Fernández, se debaten entre ajustar la estrategia para negociar la deuda o, directamente, salir a buscar un comprador.

“Se llega a esto tras un sinfín de complicaciones que ya venía mostrando la empresa. Empezaron a aparecer cheques sin cubrir, problemas con los bancos, y luego sus dueños se encontraron en una situación difícil de revertir”, afirmó Daniel Villulla, gerente de Caprolecoba, la cámara que nuclea a los productores de leche de la cuenca oeste bonaerense.

“Para arreglar este agujero financiero se requiere de una inyección de capital que los dueños de La Suipachense no parecen dispuestos a convalidar”, agregó.  

Aunque los productos de la marca todavía dicen presente en cadenas como Walmart, lo cierto es que el portafolio de la firma se ha ido achicando por efecto de la merma en la entrega de leche que vienen llevando a cabo los tamberos proveedores de la firma. 

Verónica, futuro complejo
Otra de las compañías que integra el grupo de las lácteas en problemas es Verónica, cuyo nivel de ingresos no alcanza para cubrir sus gastos de estructura.

De acuerdo con fuentes del sector, en las tres plantas que la firma mantiene operativas en Santa Fe la masa laboral supera ampliamente los 800 empleados.