La inflación de febrero se desaceleró levemente al 3,6% luego de alcanzar el 4% en los dos meses previos. Sin embargo, de acuerdo con los datos del INDEC, los aumentos de precios en términos anuales volvieron a superar el 40% por primera vez en seis meses.

El incremento más alto durante el segundo mes del año se verificó en el rubro restaurantes y hoteles (5,4%) debido a cuestiones estacionales por la temporada de verano y a la habilitación de actividades de recreación y turismo tras las restricciones impuestas por la pandemia de Covid-19.

También se destacaron los aumentos en transporte (4,8%), tras nuevos aumentos autorizados en combustibles, y en equipamiento y mantenimiento del hogar (4,6%).

Mientras tanto, alimentos y bebidas, el rubro de mayor incidencia en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, exhibió un alza del 3,8%, superior a la media pero por debajo de la registrada en diciembre y enero. Esta desaceleración estuvo vinculada en gran parte con la merma de los ajustes en carnes (2,8% vs 7,9% en enero y 15% en diciembre) luego del acuerdo entre el Gobierno y los frigoríficos para recortar el precio en algunos cortes.

Por su parte, el precio de frutas y verduras también fue menor al del registro anterior pero siguió encabezando las subas en el rubro (6,7%). En el Gran Buenos Aires resaltaron los aumentos en tomate redondo (36,8%), naranja (24,1%), lechuga (14,9%), cebolla (14,7%) y batata (12,9%).

Las más de 40 consultoras y entidades financieras participantes del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el BCRA durante febrero habían estimado una inflación del 3,5% para marzo.

Cabe recordar que en los últimos días el INDEC informó que va a actualizar la canasta de consumos con la cual se mide la inflación, a partir de los resultados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2017/2018. Este tipo de ajustes se realizan en todos los países y son lógicos teniendo en cuenta cambios de hábito (respecto de la ENGHo de 2005) como pueden ser, por ejemplo, la incorporación de gastos en nuevos servicios digitales o el menor consumo de carne. No obstante, la construcción del nuevo IPC va a demandar tiempo, por lo cual no se prevé que esté listo para antes del último trimestre del año.