Naya Rivera, actriz de 33 años conocida por su papel de la animadora Santana en la serie de televisión musical Glee, ha sido encontrada muerta. Así lo confirmó este lunes por la mañana el sheriff del condado de Ventura, al norte de Los Ángeles, después de cinco días de búsqueda del cuerpo en las aguas del lago Piru, donde desapareció el pasado miércoles 8 de julio mientras navegaba con su hijo Josey, de cuatro años.

“Un cuerpo ha sido encontrado en el lago Piru esta mañana”, anunciaba el sheriff del condado de Ventura pasadas las 9.30 de la mañana de lunes, hora local, algo más de las 18.30 en horario peninsular español. Estaba prevista una conferencia de prensa sobre el caso por la tarde.

El rastro de Naya Rivera se perdió la tarde del 8 de julio. Durante ese día, había alquilado un pontón, un pequeño barco, para navegar junto al pequeño en esta popular zona recreativa, a unos 90 kilómetros de Los Ángeles. La policía recibió ese día el aviso de que otra embarcación se había encontrado con un niño de cuatro años solo y dormido sobre una barca en medio del lago. Al preguntarle, contestó que había estado nadando con su madre, pero que esta no había vuelto al barco. El día anterior, Rivera había colgado en sus redes sociales un mensaje de ella junto a su hijo —fruto de su relación con Ryan Dorsey— donde se podía leer: “Solo nosotros dos”. Es su último mensaje.

En la búsqueda han participado más de 100 agentes de varios departamentos cercanos, ayudados por barcos y helicópteros. La única pista que tenían eran imágenes de una cámara de seguridad que mostraban a Rivera y su hijo alquilando el pontón sobre la una de la tarde del miércoles. El hallazgo del cuerpo se ha producido después de que los investigadores tuvieran acceso a una foto que la actriz envió por texto unos 90 minutos antes de desaparecer en la que se la veía cerca de una cueva en la parte norte del lago. Eso permitió centrar la búsqueda alrededor de esa cueva, donde se ha descubierto el cadáver.

Naya Rivera se hizo famosa gracias a ese célebre papel de Santana López, a la que dio vida entre 2009 y 2015 en la serie Glee, creada por Ryan Murphy. Tras su exitoso paso por la serie, Rivera tuvo algún papel en series como Criadas y malvadas y Step Up: High Water, y mantuvo su popularidad sin llegar a papeles de gran calado. Californiana con raíces de Puerto Rico, el de Glee fue su rol más destacado. En la serie hizo buenos amigos que mantuvo toda su vida, como la actriz Heather Morris, que interpretaba a su rubia compañera Brittany y que estos días ha dejado constancia a través de sus redes de que pondría “todos los medios posibles” para ayudar en la búsqueda de Rivera.

La joven se casó en julio de 2014 con el también actor Ryan Dorsey, conocido por sus papeles en series como Crónicas Vampíricas, Ray Donovan o Bosch. Célebre fue la bronca que tuvieron en noviembre de 2017, cuando ella le agredió físicamente y acabó arrestada por ello. Después de que Dorsey llamara a la policía, Rivera fue detenida y salió de la comisaría tras pagar una fianza de 1.000 dólares. El matrimonio se divorció en junio de 2018.

La de Rivera es la última de las tragedias que azota a los componentes de la serie Glee. En 2013 fallecía uno de sus principales protagonistas, Cory Monteith, a su vez novio en la vida real de la también intérprete de la serie Lea Michele, la más conocida del reparto. Monteith falleció hace ahora exactamente siete años. Tenía 31 años y un largo historial de adicciones. Un año después era Matt Bendik, el novio de Becca Tobin, que en la serie interpretaba a Kitty, quien era encontrado muerto en un hotel en Filadelfia. Bendik falleció a los 35 años de un ataque al corazón debido en parte al estrés que sufría por expandir su negocio. La penúltima de las tragedias llegó en 2018 con el fallecimiento de Mark Salling, otro de los intérpretes de la serie, a principios de 2018. Salling se había declarado culpable de posesión de pornografía infantil en octubre de 2017.