Márquez salvó la vida de varios compañeros cuando alertó la inminencia de una emboscada británica el 30 de mayo de 1982. Él y el salteño Oscar Humberto Blas habían sido designados para encabezar la misión que terminó con sus vidas.

Los restos del salteño hace meses que fueron identificados, aunque hoy la familia del teniente primero -capitán post mortem- Rubén Eduardo Márquez recibió la notificación de que los restos del combatiente fueron identificados en Darwin. La periodista Gaby Cociffi publicó hoy en Infobae una breve reconstrucción de la historia de Márquez que se cruza con la del salteño que también entregó su vida en el conflicto del Atlántico Sur.

Márquez había llegado a las islas cuando la guerra ya estaba en pleno auge y el aeropuerto en donde aterrizó dejaba ver los efectos de los bombardeos y las camillas estaban repletas con soldados heridos. Murió cuatro días después durante una misión de exploración. Era integrante de la 2a Sección de Asalto de la Compañía de Comandos 602, al mando del entonces mayor Aldo Rico. “Con las últimas luces del día, el 29 de mayo de 1982, Márquez, junto a su sección, partió en una misión de reconocimiento.

“En la madrugada del día siguiente, se ordenó explorar las alturas del Monte Simmons desde donde había surgido una bengala durante la noche. Márquez y el sargento primero Oscar Humberto Blas fueron designados para encabezar la misión. Subieron hasta un peñasco cuando los disparos de una ametralladora quebraron el silencio. Luego llegó una explosión. Eran las nueve y media de la mañana en el cerro Bluff Cove Peak y se enfrentaban a los comandos británicos del SAS (Servicio Aéreo Especial) que los habían descubierto. Márquez gritó “¡Cuidado, emboscada!” alertando a sus compañeros y quedó como blanco de los ingleses, comandados por el mayor Cedric Delves. El teniente primero lanzó granadas y Blas comenzó a disparar. En su acción, hirieron a dos soldados británicos y frenaron el avance enemigo. La patrulla pudo replegarse, pero las ráfagas de las ametralladoras enemigas perforaron sus cuerpos. Ambos cayeron dando combate. Sus restos quedaron bajo la nieve: Márquez muy lejos de su Coronda natal, en Santa Fe; Blas a miles de kilómetros de la bella Salta. Luego, los ingleses llevarían sus cuerpos sin identificar al cementerio de Darwin”, relató Gaby Cociffi en su semblanza de hoy.

Como informara CUARTO en marzo pasado, Oscar Humberto Blas había nacido en Salta donde vivía con tres hijos y su mujer que estaba nuevamente embarazada cuando Blas partió a las islas. Era sargento primero en la Compañía de Comando 602 y según sus compañeros era de carácter fuerte aunque alegre, y viajaba por todo el país instruyendo comandos de paracaidistas. Blas también había llegado a las islas días antes de su muerte y hasta el día de hoy no estaba claro cómo la guerra se cobró su vida. Sí se sabe que su viuda – Nora del Valle Juárez – esperó al marido hasta que murió, en 1993. “Nora del Valle Juárez pasó infinitas horas esperando que su marido volviera de la guerra. Y cada vez que sonaba el timbre, daba un respingo y sus esperanzas languidecidas renacían. Así se consumieron diez años de su vida, hasta que aceptó que Oscar no volvería. Nora estaba acostumbrada a las prolongadas y frecuentes ausencias de Oscar, que por compromisos profesionales debía dejar su hogar en Salta para viajar por todo el país: era sargento primero del ejército y se había especializado en la instrucción de comandos de paracaidistas”, precisó el diario La Nación en una nota del mes de febrero.

También se sabe que tras el conflicto, los ingleses sepultaron los cuerpos de Márquez y Blas como NN en las tumbas números U.C.202.735 y U.C. 203.738, serie 189 y 190, en la parcela B, fila 5, tumbas 9 y 10. Sus lápidas decían Soldado Argentino Solo Conocido por Dios. Y así fue durante 36 años. Hasta que la causa impulsada desde 2008 por el veterano Julio Aro -con el apoyo de la propia Gaby Cociffi y el músico Roger Waters– logró que en el marco del Plan Proyecto Humanitario, llevado adelante por la Secretaria de Derechos Humanos y la Cruz Roja Internacional, los cuerpos de los héroes pudieran recuperar el nombre que habían perdido en la guerra.

Oscar Blas fue uno de los primeros identificados. Sus familiares fueron informados el 7 de diciembre de 2017. La ubicación de su tumba en el cementerio es D.B.5.10, que significa “Darwin, sector B, fila 5, tumba 10”. Rubén Márquez en cambio hasta ahora no había sido identificado. El heroico capitán es hoy el soldado número 100 que recupera su identidad.

Su sobrina Lorna Márquez, junto a su hermana Victoria, viajaron especialmente esta mañana desde Santa Fe hasta el Espacio de la Memoria, donde fueron informados sobre el resultado positivo del ADN. Lorna, que había dado su sangre en busca de ese tío que perdió en la guerra, voló a las islas el 26 de marzo, en ese viaje histórico donde 248 familiares llegaron hasta Darwin para honrar por primera vez a sus seres queridos frente a cruces que llevaban sus nombres y apellidos. Aunque el proceso de identificación no estaba concluido, ella siempre supo dónde estaba enterrado su tío: “Su tumba está al lado de la de Oscar Blas”, repetía con certeza. “Murieron juntos y así los enterraron”.

Emocionada relató cómo, junto a sus hermanos, vivieron con intensidad este proceso de reconcimiento. Ellos, fueron los encargados de seguir el legado y la lucha de su abuela Elda Gazzo, que murió buscando a su hijo. “Le prometimos seguir con su búsqueda. Ella siempre hablaba de Rubén. Y golpeó todas las puertas que pudo, fue a todos los actos por Malvinas, estuvo presente siempre para que no se olviden de su hijo”, reveló conmovida.

Desde hoy la familia Márquez podrá volver a las islas, y en la placa de granito negro leerá por primera vez en 36 años el nombre de Rubén Eduardo Márquez, ese tío heroico que “se mostró frente al enemigo para salvar a sus compañeros”.