Los argentinos diríamos ¡Con ese “chamuyo” le vende hielo a un esquimal! Y claramente, estaríamos en lo cierto.

Es que, Francisco Origuela Ramírez vende empanadas en las playas de Acapulco, México, para ayudar a su familia y lo hace como los mejores.

El joven, de tan solo 15 años, utiliza recursos de marketing, un buen vocabulario y gran simpatía para conquistar a sus clientes y venderles más de una empanada.

La gente no se espera escuchar semejante discurso para que les ofrezcan un tentempié y al escucharlo quedan maravillados. Francisco no sólo les vende empanadas, además les regala un buen momento y los deja casi sin salida de una manera elegante.

El joven sueña con ser un “mercadólogo” y ya recibió algunas ofertas de becas en marketing.