Un nutrido grupo de familias cuyo sustento es el trabajo en cantinas escolares, se ven dramáticamente afectadas por las decisiones que restringen las clases presenciales. A ello, se le suma que desde hace un año arrastran una crisis que no se ha resuelto con el regreso a las aulas porque los protocolos los limitaron a vender ciertos productos.

En Condenados al éxito, Viviana, una de las cantineras de Santa Fe, expresó que “Nadie nos ayuda, nadie nos tiene en cuenta”. La comerciante escolar indica que son alrededor de 700 las familias en la misma situación en toda la provinicia.