El expresidente de Bolivia, Evo Morales, anunció ayer que se iba a México, después de que el gobierno mexicano le concediera asilo político, y ha afirmado que volverá pronto “con más fuerza y energía”.

“Hermanas y hermanos, parto rumbo a México, agradecido por el desprendimiento del Gobierno de ese pueblo hermano que nos brindó asilo para cuidar nuestra vida”, ha aseverado a través de su cuenta en la red social Twitter, añadiendo que le duele “abandonar el país por razones políticas”.

Morales también ha publicado una fotografía a través de Twitter en la que aparece tumbado en el suelo con unas sábanas colgadas con cuerdas.

“Así fue mi primera noche después de dejar la presidencia forzado por el golpe de Mesa y Camacho con ayuda de la Policía”, ha explicado refiriéndose al líder opositor boliviano, Carlos Mesa, y al líder del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho. Por su parte, el ministro de Exteriores mexicano, Marcelo Ebrard, ha confirmado que Morales “ya está en el avión del Gobierno de México enviado para asegurar su traslado seguro” al país.