Pasado el mediodía, la policía de Reconquista por orden del fiscal Juan Marichal detuvo a la madre de Adrián Valentín Insaurralde, el chico de 10 años que falleció ayer después de agonizar 12 días en el Hospital Central de Reconquista tras haber intentado ahorcarse en su vivienda de construcción precaria en el asentamiento sur del barrio Virgen de Guadalupe.

Las detenciones se produjeron este jueves desencadenadas por el fallecimiento del menor ocurrido en la siesta del miércoles en el nosocomio reconquistense, donde estaba internado en el sector de cuidados pediátricos intensivos con un cuadro de muerte cerebral.

La autopsia practicada en la morgue judicial de esta ciudad dio como resultado muerte por asfixia por ahorcamiento, sin que el cuerpo presentare signos de maltrato físico reciente.

El representante del Unidad Fiscal de Investigación de Reconquista acusa a Evelyn Lencina y Carlos Daniel Vicentín de abandono de persona seguido de muerte, agravado por el vínculo parental que existía con la víctima. Los imputará en las próximas horas.

Calvario

Con el deceso de Adrián, recrudecieron las voces de vecinos del barrio referidas a que el nene y sus hermanitos vivían en medio de un calvario. “Lo hacían lavar la ropa y secarla, cocinar, y lo dejaban encerrado todo el día. A veces lo ponían en penitencia y lo hacía arrodillar sobre escombros. Le pegaba feo”, describieron.

En medio del escozor y la bronca social por el caso, salió a la luz una presentación de gente del barrio ante la policía y el Centro de Atención Primaria de la Salud por la violencia a la que supuestamente eran sometidos los chicos. “Vino una sola vez una asistente social”, reveló una de las personas que hizo la denuncia.

A las claras está que lo que era público y notorio para los habitantes del barrio no fue suficiente para que los distintos niveles de intervención del Estado tomaran decidida intervención en el asunto que terminó con un inocente muerto.