Los casos de dengue registrados en el país llegaron a 25.764 mientras que en el mismo período del año pasado eran 1.153. Los diagnósticos se multiplicaron por 22 en estos meses de 2020.

El número de afectados por el virus que transmite el mosquito Aedes aegypti está muy por encima de los últimos tres años y se acerca a los valores de la última epidemia, con 33.232 casos en 2016.

Misiones, Jujuy, La Rioja, la ciudad de Buenos Aires y Salta son las cinco jurisdicciones con mayor proporción de casos confirmados por cada 100.000 habitantes en este período, según datos publicados del Ministerio de Salud de la Nación que citó La Nación.

En el país, murieron por dengue 22 personas, mientras aún se investiga si otros nueve fallecimientos están asociados con la enfermedad, según detalla la cartera sanitaria nacional. Con una mayor presencia de otros serotipos del virus, hubo reinfecciones que causaron la forma grave de la enfermedad.

De las 52.594 notificaciones de todas las jurisdicciones entre junio de 2019 y mediados del mes pasado -la temporada que tiene en cuenta el Ministerio de Salud de la Nación para la presentación de los datos-, el 49% tuvo hasta ahora un resultado positivo para dengue.

Son 25.764 casos (91 corresponden al segundo semestre del año pasado), y se estima que por cada caso identificado hay otros 10 que, por algún motivo, el sistema no logró detectar, ya sea porque la enfermedad pasó desapercibida, la persona tuvo síntomas y decidió no consultar o hubo un error diagnóstico.

En la Capital, las notificaciones de casos confirmados y probables superaron los 5.100 y son 500 más que las de 2016.

La Municipalidad de Rosario informó la semana pasada 768 casos confirmados de dengue. De 1.202 casos con síndrome febril con sospecha de esa enfermedad, de los cuales se confirmaron en la ciudad 740 casos autóctonos y 28 importados.

Los distritos más afectados y la comparación anual (La Nación).
Una epidemia por falta de prevención

“Estamos teniendo una epidemia porque no hicimos lo que teníamos que hacer. El Estado no consideró el reciclado de cubiertas y basurales a cielo abierto en zonas urbanas, vehículos abandonados, incluir el ciclo de vida del mosquito en la currícula. Los hospitales y escuelas siguieron teniendo criaderos de mosquitos. No se guió a la población de forma sistemática y permanente al descacharrado durante los últimos tres años y medio, desde la epidemia anterior”, sentenció Nicolás Schweigmann, miembro de Grupos de Investigación sobre Mosquitos en la Argentina (GIMA).

El además director del Grupo Estudios de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires-Conicet agregó: “Si no se hace prevención durante todo el año, es obvio que iba a pasar lo que sucedió. Siempre se habla de campañas en verano, pero son iniciativas a corto plazo. Hay que aplicar programas en el largo plazo y permanentes. La prevención siempre es más barata que la epidemia”.

Ya en enero pasado, cuando aún no había información oficial nacional ni de las jurisdicciones sobre la evolución local del actual ciclo epidémico de la enfermedad, el riesgo de una nueva epidemia de dengue en el país aparecía como una amenaza inminente.