En un establecimiento rural cercano a la localidad de María Teresa, en el sur de la provincia de Santa Fe, aparecieron rotos el último sábado a la mañana seis silobolsas que contenían 1.300 toneladas de maíz. El hecho sucedió en pleno desarrollo de la cosecha gruesa y de la cuarentena obligatoria para prevenir el coronavirus.

Toda esta situación afectó a la empresa familiar de los hermanos Ansaloni. Son propietarios de un campo de menos de 200 hectáreas. Además, para desarrollar sus tareas de contratistas rurales alquilan otros campos, llegando a un total de 1.200 hectáreas.

A raíz de los problemas de comercialización que surgieron a finales del año pasado, y los cuales se profundizaron con las restricciones que implementaron muchos municipios a la circulación de camiones con destino a los puertos en esta etapa de cuarentena, los hermanos Ansaloni, siguiendo además una estrategia de comercialización, decidieron embolsar una parte de su producción hasta el momento de vender la misma para comprar los insumos para la próxima campaña.

Leandro Ansaloni comentó que el presidente Comunal de María Teresa había anunciado que los camiones del lugar no tenían permitido salir del distrito durante la cuarentena y solamente se podían movilizar en dicho lugar. “Esto sucedió durante la primera quincena de la cuarentena, en momentos donde estábamos cosechando. Nosotros consideramos que era un buen criterio la medida del jefe comunal, y es por eso que decidimos embolsar y cuidarnos entre todos”, dijo. Por otro lado, recordó que luego las restricciones fueron levantadas.

Y agregó: “El sábado cuando a la mañana me avisaron lo que había sucedido y llegué al campo, era todo un desastre. No entiendo porque nos hicieron todo esto. Somos gente de trabajo y que no tenemos problemas con nadie. Tampoco pertenecemos a entidades gremiales y partidos políticos. Lo único que queremos es que hechos de estas características no vuelvan a suceder en otros campos, porque afecta y entorpece a la producción”.

Las primeras tareas a realizar una vez que se constató la rotura de los silobolsas, fue cubrir el cereal con una sábana con silobolsas, ya que llovió en el lugar en las últimas horas. “Una buena noticia es que por el momento no se están registrando precipitaciones y veremos luego como hacemos para trasladar dicha producción”, comentó Ansaloni, quién aseguró que la producción “no está asegurada”.

Por otro lado, el contratista rural confirmó que realizó la denuncia policial correspondiente y mantuvo un contacto telefónico con la máxima autoridad del distrito. También agradeció la solidaridad de productores, amigos y de todos aquellos que se comunicaron y ayudaron a transitar esta difícil situación.

Hasta el momento no se pudo determinar el valor de la mercadería dañada por la rotura de los silobolsas. En medio de la preocupación, Ansaloni manifestó: “Lo que nos inquieta a todos es que ingresaron a la propiedad privada y es un verdadero peligro para el resto de los productores. La producción que se encuentra en un silobolsa es el fruto del esfuerzo y del trabajo, pero también contiene lo que se necesita para pagar los impuestos, entre otras obligaciones”.