Vecinos simpáticos, vecinos apáticos, molestos, tranquilos. Se pueden escribir ríos de tinta sobre esas personas que viven muy cerca de nuestra casa o pegados al departamento. Lo cierto es que si “cada familia es un mundo”, cada vecino, cada cuadra o barrio es otro mundo que merece atención.

En Argentina desde hace más de 20 años cada 11 de junio se celebra el Día del Vecino. La iniciativa surgió en la Capital Federal, en coincidencia con el aniversario de la segunda fundación de la ciudad de Buenos Aires, en 1580.

Probablemente renegamos del vecino que arroja mal la basura, del que pone música fuerte o se la pasa gritando, el que no cuida su perro o su gato y siempre es motivo de discusión. Es que las relaciones humanas son tan necesarias que ni las medianeras las pueden evitar.

Somos vecinos, y si un día tenemos una razón para discutir seguramente habrá 10 razones para ayudar.

El vecino siempre da una mano. Cuando pone el auto para llevar a otro vecino al médico, cuando invita a un asado, cuando se cruza a saludar por las fiestas y cuando viene a la despedida de un ser querido.

El vecino, la cuadra, el barrio terminan siendo una gran segunda familia a la cual debemos alimentar, en lo posible, con lo mejor de nosotros.

Por eso, ya que siempre hablamos del vecino como “el otro”, esta vez pensemos en nuestro rol de vecinos y qué hacemos o qué no estamos haciendo para que las cosas salgan un poco mejor.

Y vos… ¿sos un buen vecino?